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ELEMENTOS QUE CONDICIONARON EN ESPAÑA EL RECONOCIMIENTO
DEL DERECHO AL VOTO DE LOS CIUDADANOS
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FACTORES
ECONÓMICOS
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En España no se produjo una verdadera revolución
industrial ni en el siglo XIX ni en el XX.
El primer tercio del siglo XIX vivimos sumidos en una economía
agraria de antiguo régimen con todas las limitaciones
que eso comportaba para el desarrollo del liberalismo. Sólo
durante la década de 1850 se produjo un intento de
industrialización, pero tanto la tecnología
como los capitales vinieron desde fuera de España,
de forma que no hicimos una infraestructura tecnológica
propia ni una clase burguesa capaz de invertir y generar empresas.
El dinero acumulado del campo se reinvirtió en comprar
las tierras de la Iglesia que el Estado había expropiado
para venderlas y hacer frente a sus deudas en la década
de 1840. De manera que quedó invertido en tierras que
tampoco se tecnificaron ni se hicieron trabajar con criterios
empresariales. La vida del campesino, mientras, era miserable.
Durante la segunda mitad del siglo XIX comenzó una
tímida industrialización que se focaliza en
dos puntos: Barcelona y Bilbao, en el primero se desarrolla
la industria textil y en el segundo la de altos hornos y maquinaria.
Son dos focos de burguesía liberal que pronto van a
destacar por su dinamismo económico y político.
Pero no son suficientes para modernizar un país anclado
en una economía cuya base sigue siendo agraria, pero
de una agricultura atrasada y pobre.
Este esquema permanece inalterable casi durante todo el siglo
XX. En el periodo de la República (1931/39) hubo un
intento de cambiar las estructuras de propiedad de la tierra,
de propiciar una revolución agraria, que era algo que
desde el siglo XVIII venían solicitando los ilustrados,
pero que terminó de forma violenta con la guerra civil.
Una vez que comienza la guerra fría con la Unión
Soviética (1948), los Estados Unidos fijaron la atención
en la situación geoestratégica de España.
El desarrollo económico de la década de 1960
a 1970 vino propiciado por la entrada de dólares en
la economía española gracias a los pactos entre
la administración norteamericana con el gobierno de
Franco, cambiando la ayuda económica por bases militares
en el territorio español. Sobre esta base, el llamado
"desarrollismo" franquista no fue exactamente una
verdadera revolución industrial, sino un tiempo de
crecimiento económico gracias al turismo y al dinero
que los emigrantes que trabajaban en Europa traían
de vuelta a nuestras fronteras.
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FACTORES
SOCIALES
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La estructura económica de España, básicamente
agraria durante el siglo XIX y buena parte del XX, no permite
el desarrollo y crecimiento de una clase burguesa. El antiguo
estamento privilegiado, nobleza, da paso a un nuevo grupo
que llamaremos "oligarquía" y que está
constituido por la vieja nobleza terrateniente y la escasa
alta burguesía que trata de imitar el modelo aristocrático,
comprando tierras y adoptando una imagen social parecida a
la de la nobleza, que es el modelo a seguir. Esta oligarquía
será la que controle el poder a lo largo de estos dos
siglos.
Por debajo de ella las clases urbanas, pequeña burguesía,
apenas va a tener significación política.
Distinto será el caso del proletariado, que se concentra
en Bilbao y Madrid, de signo socialista, y Barcelona, de ideología
anarquista mayoritariamente. El protagonismo de estos grupos
irá ganando peso al final del XIX y durante el primer
tercio del XX, su papel es decisivo en la lucha política,
tanto por el reconocimiento de los derechos de los trabajadores
como por la democratización del sistema político,
bastante corrupto. En la España agraria el campesinado
no está organizado, pero en el sur, en la baja Andalucía,
los movimientos anarquistas tuvieron también una gran
importancia en la lucha contra el poder y presionaron para
la realización de una reforma agraria.
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FACTORES
IDEOLÓGICOS
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La entrada de la ideologías en España siempre
ha venido de la mano de Francia. El liberalismo hizo su aparición
con Napoleón a través de la Constitución
de Bayona (1808)en realidad una "carta otorgada",
que fue el precedente ideológico de la Constitución
de Cádiz de 1812. De la misma manera durante el último
tercio del XIX se introdujo el marxismo; directamente Paul
Lafargue vino a España a constituir las primeras organizaciones
que tardaron mucho en crecer. El anarquismo, traido por Giuseppe
Fanelli, tuvo una difusión más rápida,
ya que el mensaje era más comprensible y que los anarquistas,
desde muy pronto, hicieron una gran labor pedagógica
entre el proletariado y el campesinado del este y sur de España.
Una de las claves para entender los factores de mentalidad
es el peso de la religión. Ya desde el siglo XVIII
los ilustrados españoles criticaban el excesivo control
que la Iglesia, en concreto ciertas órdenes religiosas
como los jesuitas, tenían sobre toda la vida científica,
cultural y moral del país. El poder temporal de la
Iglesia Católica en España ha sido decisivo
en la edad contemporánea y digamos dividió a
los españoles en católicos y anticlericales.
A lo largo del XIX el Estado quitó a la Iglesia parte
de su riqueza, sobre todo agrarias en dos desamortizaciones
(1837/1854), pero también restituyó e hizo más
fuerte su poder inmediatamente después. La entrada
de las ideologías sociales (socialismo y anarquismo)
a partir de 1871 con la "Comuna de París"
fue también determinante en el rechazo de las clases
populares a la custodia eclesiástica, sobre todo entre
el campesinado andaluz y el proletariado de las zonas industriales.
"El problema religioso" ha sido uno de los elementos
claves en la lucha política en España, pieza
clave para entender las razones del enfrentamiento civil de
1936.
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FACTORES
POLÍTICOS
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A lo largo del XIX y el XX, de una forma u otra, la oligarquía
ha sido la que ha controlado el poder y lo ha manejado a su
antojo, incluso cuando se reconoce el sufragio universal masculino
en 1890.
Durante el primer tercio del XIX este grupo era absolutista
y apoyó en todo momento el antiguo régimen bajo
el reinado de Fernando VII. Más por necesidad que por
convicción se hace liberal a partir de la década
de 1840, pero ejerciendo un liberalismo "doctrinario",
que sólo reconoce el derecho de participación
política a los más ricos, en definitiva a la
propia oligarquía.
Las influencias políticas del exterior, sobre todo
la francesa, mantienen un pulso en los revolucionarios años
de 1868/74 que termina ganando nuevamente la oligarquía.
Se acuña un modelo político que durará
hasta el II República (1931) en el que a través
de la manipulación del voto, de las más diversas
formas, incluida la rotura de urnas, la oligarquía
sigue detentando el poder bajo la alternancia de dos partidos,
el liberal y el conservador.
Esta alternancia termina por entrar en crisis a partir de
1920, y sólo se mantiene gracias a la dictadura personal
del general Primo de Rivera, pero las fuerzas políticas
han cambiado:
- Los grupos proletarios cada vez son más numerosos,
mejor organizados y más fuertes. Entra en España
el partido comunista tras la revolución rusa.
- Desde Bilbao y Barcelona la naciente burguesía
industrial y financiera comienza a pedir una cierta autonomía
del poder central, y aparecen nuevos grupos políticos
regionalistas que rompen con el modelo oligárquico.
- El republicanismo crece como consecuencia del descontento
político, porque se culpa a la monarquía de
todos los vicios del corrupto sistema.
De manera que será en los años 30, cuando Europa
entera es también un hervidero de nuevas ideologías,
cuando en España se produce una verdadera revolución
contra esta forma de poder que conduce a la instauración
de una II República moderna y muy renovadora, pero
sin la suficiente base burguesa como para hacer que pudiera
estabilizar su andadura. Los conflictos políticos,
como luego pasará en Europa, se polarizan y cristalizan
en distintos brotes de violencia, tanto de izquierda como
de derecha. La oligarquía se organiza para seguir controlando
el poder y se produce un golpe de estado el 18 de julio de
1936 que finalizó con una guerra civil y con la victoria
de las fuerzas conservadores. Éstas en el poder en
España bajo la dictadura del General Franco hasta 1975.
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