EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL DERECHO AL VOTO EN ESPAÑA
EJE CRONOLÓGICO
 
Fechas
Constituciones y Gobiernos
Tipo de sufragio
1812 Constitución de Cádiz Reconociemiento del sufragio universal masculino indirecto (mayores de 21 años)
1814 Vuelta al Absolutismo con el reinado de Fernando VII  
1820 Vuelve a entrar en vigor la Constitución de 1812 Sufragio Universal masculino indirecto
1823 Nuevo periodo de Absolutismo por Fernando VII  
1834 Estatuto Real durante la regencia de Mª Cristina Sufragio Censitario, votan los que pagan a Hacienda (1% de la población)
1845 Constitución del reinado de Isabel II Nuevo sufragio censitario (los que pagan una determinada cantidad a Hacienda) un poco menos restrictivo que el anterior
1869 Constitución del Sexenio Revolucionario Sufragio Universal masculino
1876 Constitución de la Restauración Borbónica Sufragio censitario (sólo vota el 5% de la población)
1890 Con la misma Constitución se hace nueva ley electoral Sufragio Universal Masculino para mayores de 25 años
1923 Dictatorship of Primo de Rivera  
1931 Constitución de la República Sufragio Universal ( masculino y femenino mayores de 21 años)
1939 Dictadura del General Franco Sufragio universal (masculino y femenino para mayores de 18 años

 

ELEMENTOS QUE CONDICIONARON EN ESPAÑA EL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO AL VOTO DE LOS CIUDADANOS

FACTORES ECONÓMICOS

En España no se produjo una verdadera revolución industrial ni en el siglo XIX ni en el XX.

El primer tercio del siglo XIX vivimos sumidos en una economía agraria de antiguo régimen con todas las limitaciones que eso comportaba para el desarrollo del liberalismo. Sólo durante la década de 1850 se produjo un intento de industrialización, pero tanto la tecnología como los capitales vinieron desde fuera de España, de forma que no hicimos una infraestructura tecnológica propia ni una clase burguesa capaz de invertir y generar empresas. El dinero acumulado del campo se reinvirtió en comprar las tierras de la Iglesia que el Estado había expropiado para venderlas y hacer frente a sus deudas en la década de 1840. De manera que quedó invertido en tierras que tampoco se tecnificaron ni se hicieron trabajar con criterios empresariales. La vida del campesino, mientras, era miserable.

Durante la segunda mitad del siglo XIX comenzó una tímida industrialización que se focaliza en dos puntos: Barcelona y Bilbao, en el primero se desarrolla la industria textil y en el segundo la de altos hornos y maquinaria. Son dos focos de burguesía liberal que pronto van a destacar por su dinamismo económico y político. Pero no son suficientes para modernizar un país anclado en una economía cuya base sigue siendo agraria, pero de una agricultura atrasada y pobre.

Este esquema permanece inalterable casi durante todo el siglo XX. En el periodo de la República (1931/39) hubo un intento de cambiar las estructuras de propiedad de la tierra, de propiciar una revolución agraria, que era algo que desde el siglo XVIII venían solicitando los ilustrados, pero que terminó de forma violenta con la guerra civil.
Una vez que comienza la guerra fría con la Unión Soviética (1948), los Estados Unidos fijaron la atención en la situación geoestratégica de España. El desarrollo económico de la década de 1960 a 1970 vino propiciado por la entrada de dólares en la economía española gracias a los pactos entre la administración norteamericana con el gobierno de Franco, cambiando la ayuda económica por bases militares en el territorio español. Sobre esta base, el llamado "desarrollismo" franquista no fue exactamente una verdadera revolución industrial, sino un tiempo de crecimiento económico gracias al turismo y al dinero que los emigrantes que trabajaban en Europa traían de vuelta a nuestras fronteras.

FACTORES SOCIALES

La estructura económica de España, básicamente agraria durante el siglo XIX y buena parte del XX, no permite el desarrollo y crecimiento de una clase burguesa. El antiguo estamento privilegiado, nobleza, da paso a un nuevo grupo que llamaremos "oligarquía" y que está constituido por la vieja nobleza terrateniente y la escasa alta burguesía que trata de imitar el modelo aristocrático, comprando tierras y adoptando una imagen social parecida a la de la nobleza, que es el modelo a seguir. Esta oligarquía será la que controle el poder a lo largo de estos dos siglos.

Por debajo de ella las clases urbanas, pequeña burguesía, apenas va a tener significación política.

Distinto será el caso del proletariado, que se concentra en Bilbao y Madrid, de signo socialista, y Barcelona, de ideología anarquista mayoritariamente. El protagonismo de estos grupos irá ganando peso al final del XIX y durante el primer tercio del XX, su papel es decisivo en la lucha política, tanto por el reconocimiento de los derechos de los trabajadores como por la democratización del sistema político, bastante corrupto. En la España agraria el campesinado no está organizado, pero en el sur, en la baja Andalucía, los movimientos anarquistas tuvieron también una gran importancia en la lucha contra el poder y presionaron para la realización de una reforma agraria.

FACTORES IDEOLÓGICOS

La entrada de la ideologías en España siempre ha venido de la mano de Francia. El liberalismo hizo su aparición con Napoleón a través de la Constitución de Bayona (1808)en realidad una "carta otorgada", que fue el precedente ideológico de la Constitución de Cádiz de 1812. De la misma manera durante el último tercio del XIX se introdujo el marxismo; directamente Paul Lafargue vino a España a constituir las primeras organizaciones que tardaron mucho en crecer. El anarquismo, traido por Giuseppe Fanelli, tuvo una difusión más rápida, ya que el mensaje era más comprensible y que los anarquistas, desde muy pronto, hicieron una gran labor pedagógica entre el proletariado y el campesinado del este y sur de España.

Una de las claves para entender los factores de mentalidad es el peso de la religión. Ya desde el siglo XVIII los ilustrados españoles criticaban el excesivo control que la Iglesia, en concreto ciertas órdenes religiosas como los jesuitas, tenían sobre toda la vida científica, cultural y moral del país. El poder temporal de la Iglesia Católica en España ha sido decisivo en la edad contemporánea y digamos dividió a los españoles en católicos y anticlericales.

A lo largo del XIX el Estado quitó a la Iglesia parte de su riqueza, sobre todo agrarias en dos desamortizaciones (1837/1854), pero también restituyó e hizo más fuerte su poder inmediatamente después. La entrada de las ideologías sociales (socialismo y anarquismo) a partir de 1871 con la "Comuna de París" fue también determinante en el rechazo de las clases populares a la custodia eclesiástica, sobre todo entre el campesinado andaluz y el proletariado de las zonas industriales. "El problema religioso" ha sido uno de los elementos claves en la lucha política en España, pieza clave para entender las razones del enfrentamiento civil de 1936.

FACTORES POLÍTICOS

A lo largo del XIX y el XX, de una forma u otra, la oligarquía ha sido la que ha controlado el poder y lo ha manejado a su antojo, incluso cuando se reconoce el sufragio universal masculino en 1890.

Durante el primer tercio del XIX este grupo era absolutista y apoyó en todo momento el antiguo régimen bajo el reinado de Fernando VII. Más por necesidad que por convicción se hace liberal a partir de la década de 1840, pero ejerciendo un liberalismo "doctrinario", que sólo reconoce el derecho de participación política a los más ricos, en definitiva a la propia oligarquía.

Las influencias políticas del exterior, sobre todo la francesa, mantienen un pulso en los revolucionarios años de 1868/74 que termina ganando nuevamente la oligarquía. Se acuña un modelo político que durará hasta el II República (1931) en el que a través de la manipulación del voto, de las más diversas formas, incluida la rotura de urnas, la oligarquía sigue detentando el poder bajo la alternancia de dos partidos, el liberal y el conservador.

Esta alternancia termina por entrar en crisis a partir de 1920, y sólo se mantiene gracias a la dictadura personal del general Primo de Rivera, pero las fuerzas políticas han cambiado:

  1. Los grupos proletarios cada vez son más numerosos, mejor organizados y más fuertes. Entra en España el partido comunista tras la revolución rusa.
  2. Desde Bilbao y Barcelona la naciente burguesía industrial y financiera comienza a pedir una cierta autonomía del poder central, y aparecen nuevos grupos políticos regionalistas que rompen con el modelo oligárquico.
  3. El republicanismo crece como consecuencia del descontento político, porque se culpa a la monarquía de todos los vicios del corrupto sistema.

De manera que será en los años 30, cuando Europa entera es también un hervidero de nuevas ideologías, cuando en España se produce una verdadera revolución contra esta forma de poder que conduce a la instauración de una II República moderna y muy renovadora, pero sin la suficiente base burguesa como para hacer que pudiera estabilizar su andadura. Los conflictos políticos, como luego pasará en Europa, se polarizan y cristalizan en distintos brotes de violencia, tanto de izquierda como de derecha. La oligarquía se organiza para seguir controlando el poder y se produce un golpe de estado el 18 de julio de 1936 que finalizó con una guerra civil y con la victoria de las fuerzas conservadores. Éstas en el poder en España bajo la dictadura del General Franco hasta 1975.