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"En torno al Comercio justo y la Globalización".-

los países en vías de desarrollo, sus economías se basan en las exportaciones agrícolas, no pueden competir con los precios de las economías desarrolladas porque los Estados Unidos y Europa siguen subvencionando sus productos agrícolas frente a la competencia internacional. De forma que a pesar de que existen leyes para la libertad del tráfico de productos la realidad hace que: la globalización del comercio hoy tiene ventajas principalmente para los países del Norte, no es igual para todos. Los Estados ricos pueden subvencionar los productos agrícolas y hacerlos así más baratos para que la gente los consuma, pero realmente estas subvenciones quién las paga si el producto realmente barato es el de los países pobres, las pagamos los consumidores, porque los estados ricas se reembolsan las subvenciones gracias a las ventas y a lo mejor no consumimos el mejor producto.

Otro asunto polémico es el de las patentes y la propiedad intelectual, sobre todo en el caso de las vacunas, por ejemplo la del SIDA, que en Africa está causando estragos tremendos. El marco jurçidico de los países en vías de desarrollo impide el acceso de estos países a las nuevas tecnologías y al intercambio de estas tecnologías con los países del Norte. El dueño de una industria farmacéutica se puede oponer (de hecho se oponen) a dar licencias de fabricación de medicinas en esas naciones pobres y afectadas por las enfermedades, porque entienden que la inversión no es rentable.

 

En cuanto al "flujo de capitales· es decir a que las personas puedan invertir libremente en cualquier sitio hay una gran contradicción. El Fondo Monetario Internacional recomienda a los países en vías de desarrollo una enorme austeridad en sus presupuestos, pero después las medidas que pide se pongan en funcionamiento son caras, hay que crear empleo y para ello hay que invertir capital en esos empleos. Los extranjeros no van a invertir en un país, aunque éste lo necesite, si no hay garantías de ganancia, y precisamente si las economías son débiles no pueden garantizar ganancia alguna.

Se permite la llegada de capitales extranjeros para invertir, pero cuando la ganancia baja esos mismos capitales huyen hacia otros lugares donde el beneficio esté más asegurado y precisamnete las ganancias bajan por el enorme peso de la deuda en países en vías de desarrollo.. Así que el "flujo de capitales" que teóricamente es un beneficio, deja a las economías débiles completamentes descapitalizadas . Un círculo vicioso que tiene una buena muestra en Argentina y Brasil.

Finalmente, las instituciones internacionales, y sobre todo el FMI, cargan con una parte importante de la responsabilidad del fracaso de la globalización. La doctrina liberal tardó casi un siglo en aplicarse en los países que hoy apoyan la privatización y la apertura sin límite de tiempo al comercio y al capital, es decir los países desarrollados. Las economías desarrolladas practicaron durante mucho tiempo el proteccionismo, que hoy tanto critican. Las recomendaciones hechas actualmente a los países en desarrollo se basan más en consideraciones ideológicas que en observaciones reales de los efectos de las politicas económicas. Se añade a esto el hecho de que el tiempo necesario para observar si una medida es efectivamente nefasta, corregirla, y beneficiarse de este cambio de dirección, es de varios años. Una baja de los tipos de interés que llega demasiado tarde no evitará a las empresas la quiebra, y toda la red nacional estará afectada por este error de apreciación.

Por todas estas razones, la globalización no cumple todavía con todas sus promesas, porque no permite una distribución equilibrada de sus beneficios. Si el dogma neo-liberal está retrocediendo frente a las realidades de la economía, queda mucho camino para alcanzar una mundialización más justa. La globalización debe permitir un beneficio mutuo; es un principio que no se debe olvidar. Mejoremos pues las modalidades de esta globalización para que este benefico pueda ser compartido por todos.